miércoles, 12 de octubre de 2011

Mariah Carey - "Honey" (1997)

Tras divorciarse del todopoderoso Tommy Mottola, que dirigía por ejemplo Sony Music Entertainment, Mariah Carey tuvo una revelación: hacer gorgoritos no era incompatible con enseñar cacha, ni con dejar de lado el pop cursilón para abrir paso al r'n'b picantillo (aunque con tendencia a lo cursi, igualmente). Fruto de esta súbita caída del caballo, en 1997 salía al mercado el disco Butterfly. El primer single fue el que nos ocupa, "Honey". Rodado en Puerto Rico, bajo la dirección de Paul Hunter (un habitual del mundo del videoclip que también ha dirigido a Will Smith, Christina Aguilera o Janet Jackson), el video se inspiraba ligeramente en las historias de espías a lo Bond, y situaba a Mariah como una sexy agente que estaba atrapada en una mansión. Lo negó por activa y por pasiva, pero es difícil no ver una metáfora de su matrimonio: una jaula de oro de la que necesitaba escapar aunque fuera saltando por la ventana. Sus secuestradores son Eddie Griffin (el que salía en "Malcolm & Eddie) y Frank Sivero, que salía en El Padrino como extra, haciendo de testigo de la paliza que le daban al cuñado de Sonny Corleone (ya se sabe que en esa familia no había tiempo para aburrirse). Tras intercambiar unas líneas de diálogo francamente sonrojantes, Mariah Carey rinde homenaje a su ascendencia latina (su padre es afro-venezolano) diciendo unas palabras en castellano y alcanzando el clímax de su capacidad interpretativa, es decir, poniendo esta cara:
"No entiendo su pelo" No nena, ni yo tu acento. 

Mariah escapa de sus captores arréandole un buen cogotazo al más fuerte de los dos y con las manos esposadas, tras lo cual echa a correr sobre sus gigantescos tacones; todos estos factores, más el salto desde la ventana a la piscina, sitúan al videoclip en la categoría de la ciencia ficción. Obviamente Mariah no es la que salta, pero sí la que bucea en la piscina, algo que definió como una "experiencia extenuante". Mariah se quita el vestido en el agua, no te lo pierdas, y sale de la piscina recordando (llámalo guiño, llámalo homenaje) a la Ursula Andress del Dr. No:
Muy oportunamente (qué mansión para secuestrados no dispone de una), Mariah encuentra una tienda donde cambiarse de ropa y ponerse un body apropiado para huir en una moto acuática. Sus torpes captores la persiguen, pero no han caído en que no se han cambiado de ropa y, por tanto, jamás le darán alcance. No se puede ir en moto de agua con traje y corbata, hombre por favor. Concluida la infructuosa persecución, lo siguiente que vemos es a Mariah bailando con unos marineros que no se sabe bien de dónde han salido. Esto supuso otra novedad en la carrera de la Carey, puesto que tampoco había demostrado demasiada habilidad (o siquiera interés) para el baile en videos anteriores. No es que sean coreografías con un nivel de dificultad excesivo, pero sin duda eran una nota nueva, junto con los bikinis, en la imagen pública de la cantante. Tras eludir definitivamente a sus perseguidores, Mariah completa su misión, que era llegar a una isla donde la espera un joven de muy agradable aspecto, el actor y modelo cubano David Fumero. El perro era propiedad de Mariah, lo que explica la autenticidad de su actuación. Si el video era una especie de representación alegórica de la nueva soltería de Mariah, está claro que no hay color:
A partir de "Honey", Carey inició una especie de competición consigo misma en la que, sin llegar al desnudo, fue incorporando cada vez menos y menos ropa en sus videoclips, con escotes pronunciados y pantaloncitos que apenas se ganan ese nombre. Además, en el futuro Mariah iría convirtiendo sus videos en historias, más que en un conjunto de poses melancólicas, como habían sido antes. Quizás como Tommy Mottola había querido que fueran.

2 comentarios:

William Ludeña dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
William Ludeña dijo...

Mariah Carey es una Leyenda de la Música, una de las grandes, sólo te faltó mencionar algo sobre la letra de la canción, es CLARAMENTE sexual y alusiva al sea-men. Lo cual representó también un giro total en la lírica de Mariah, la cual casi se había convertido en la reina de las baladas, hablar de la intimidad como hizo en Honey, Babydoll o The Roof (en el mismo álbum de Honey - Butterfly-) fue un gran cambio también.

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