domingo, 6 de abril de 2014

Daniel Powter - "Bad Day" (2005)

Si ya de por sí nos gustan los "one hit wonders", nos encantan cuando vienen con un videoclip que se te queda en el recuerdo. Es el caso del amigo Daniel Powter y su comedia romántico-dramática de cuatro minutos "Bad Day".

De Canadá nos vino Powter, con este single bajo el brazo, para demostrar que se apañaba tocando el piano, que tenía una voz con la que defenderse, y que el gorrito de lana modelo "el-seriote-de-Amaral" podía ser tendencia en su tierra natal (él lo usaba, dice la Wikipedia, para tapar una cicatriz en la cabeza).Esta canción tuvo un enorme éxito en Estado Unidos y Europa que para Powter sería imposible de repetir, ni siquiera encargándose de la banda sonora de una de las películas de "Alvin y las ardillas", como si eso pudiera levantar la carrera de nadie.

"Bad Day" es una canción deliciosa, de las que te generan una empatía inmediata porque habla de algo que nos ha pasado a todos, tener un mal día y la esperanza de que algo (o alguien) nos lo haga mejor. Y el video apunta en la misma dirección. Su responsable fue Marc Webb, director que empezó en el mundo del videoclip y los cortos, para luego lanzarse a los largometrajes con títulos como "(500) Días juntos" o el SpiderMan de 2012 (y aquí el coautor del blog me regañará, pero es que yo ya no distingo un Spiderman de otro).

Los protagonistas son Jason Adelman y Samaire Armstrong, ambos actores habituales en televisión, aunque Armstrong ha trabajado también en cine en películas bastante prescindibles como "Devúelveme mi suerte", de Lindsay Lohan. La técnica de pantalla partida, que Jaime Rosales asoció para siempre al sopor y la infamia en España gracias a su inexplicablemente premiada "La soledad", será la que predomine para hacernos conscientes de los paralelismos en la vida de estos dos personajes, que están muy cerca el uno del otro, en más de un sentido, y que sólo al final podrán encontrarse.



La idea es mostrar dos vidas anodinas, comidas por la rutina del día a día, las tareas que se repiten, el trabajo como mera forma de subsistencia donde la creatividad está aniquilada, la falta de incentivos para hacer de cada jornada una experiencia diferente. A través de tres días consecutivos, el director nos acerca a esta realidad en la que nosotros también podemos sentirnos retratados. Y a todo esto, Daniel Powter tocando el piano en una plaza o viajando en el metro, ya que el metro (el de Los Ángeles, por cierto) será uno de los escenarios clave, contraponiendo así su condición de lugar de paso con el hecho de que será el sitio donde los dos personajes creen su especial vínculo.

Me gusta el modo sutil en que se nos explica que parte del "bad day" de nuestros protagonistas radica en la soledad que sienten, en la secuencia en que ambos viajan en metro (entre el 1:07 y el 1:22), cuando ambos contemplan con visible incomodidad y un punto de envidia a las parejas que comparten vagón con ellos. Es una reacción común la que aquí se presenta, sobre todo entre quienes llevan tiempo sin pareja.

A partir del 2:21, el video entra en su núcleo narrativo: el poster graffiteado. Samaire pasa frente a un anuncio que es una invitación al gamberrismo de rotulador. En él se ve a una joven sentada con un café, y una sola palabra: "Brilla". Pero la joven no está de humor para mensajes positivos, y le añade una nube de lluvia. Jason pasa al rato, lo ve, y decide poner un punto de optimismo dibujando un paraguas. Al día siguiente, Samaire pasa de nuevo (porque cada día pasan los dos por los mismos puntos, qué eterno retorno) y, tozuda en el juego, dibuja un taxi que pasa por un charco a punto de empapar a la chica de la foto. Él pasa al rato e insiste en la posibilidad de que algo bueno suceda, trazando a un caballero gentil que usa su abrigo para protegerla de la salpicadura, y un signo de interrogación que ella luego completará, con una sonrisa, hasta formar un corazón. ¿Cursi? Tal vez ¿Emotivo? A más no poder.







Finalmente, con ese punto de emoción introducido en dos vidas reducidas a la sucesión rutinaria de hechos y tareas, ambos se encuentran bajo la lluvia, y él, como el caballero del dibujo, se ofrece a resguardarla del chaparrón para que coja un taxi, que yo imagino que comparten para dar comienzo a algo especial juntos.


Está hecho un romántico

Yo reconozco que este videoclip me hizo saltar la lagrimita la primera vez que lo vi, porque no hay nada peor que una cosa romanticona cuando tienes el día tontorrón, y aún me remueve cuando lo veo. Al final será verdad que un pequeño Ted Mosby vive dentro de nosotros.


2 comentarios:

bel stone dijo...

me encanta como lo describis!!!! saludos :)

Rayco dijo...

Nos congratula que te haya encantado el post, bel stone.
Gracias por tu comentario, saludos.
Stay tuned!!!.

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